Hay una tarta encima de una mesa, parece deliciosa. Aunque un olor mucho más apetitoso se interpone en mi camino. Huele como a pastel recién horneado. ¿Es ese bebé? Voy hacía allí, pero antes de llegar, una potente luz en la esquina de la habitación llama mi atención. Es cálida y conforme me voy acercando a ella escucho como chisporrotea, lanzando promesas electrizantes a las que soy incapaz de resistirme.
¿Huele ha quemado?
¡Ah!
—¡Joder! Otra puta mosca, y esta es de las verdes, de las de la mierda. ¿Quién coño ha dejado las mosquiteras abiertas?
*
Este microrrelato participa en el reto de escritura de mayo del 2026 de la página El tintero de oro.
Las premisas eran escribir un microrrelato de 250 palabras utilizando la primera frase del tercer capítulo del tercer libro que esté en la tercera estantería de mi biblioteca personal.
Ese libro resultó ser Loco por ella, de Cristina Prieto, y la frase era "Las luces me están cegando".
Era una frase tan corta que la inspiración no me llegaba, así que leí un poco más de esa página, pero todavía no he empezado este libro, así que fui con cuidado para no destriparme nada. Vi que se estaba desarrollando en una discoteca y ahí fue donde empecé a pensar.
Me gusta que los microrrelatos tengan un giro final, algo que el lector no se espere. Sino, en tan pocas palabras, no soy capaz de escribir una historia con sentido. Así que siempre opto por los giros sorpresas.
Algo en una discoteca, algo que tenga que ver con una luz que ciega, ¿el qué? Quién sabe de dónde salió la idea, pero me imaginé que el personaje que era una mosca y que acababa frita en las lámparas que las achicharran. Y escribí el relato con eso en mente. Pero el final no me cuadraba. ¿Porqué tendría que haber mosquiteras en una discoteca? ¿Quién lo dice? ¿El camarero a los que están allí de fiesta? No tiene sentido. Así que cambié el escenario, porque fui incapaz de pensar en otra situación que no fuese una mosca.
Y esto salió.
Espero que os haya gustado.
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Me ha encantado!!
ResponderEliminarAl principio creía que era un bebé.
Una mosca...
Donde trabajo hay esas lámparas y pegan cada chisporrotazo que asusta 😅
Buenas.
EliminarLa verdad es que pegan unos buenos chispazos, eso tenía en la cabeza cuando lo escribí.
Gracias por comentar.
Un saludo.
Irene
El giro final, con esa voz humana tan cruda y cotidiana (“otra puta mosca”), no solo es sorprendente y divertido en su brutalidad, sino que además resignifica por completo toda la lectura. De repente, todo adquiere otra capa: la luz electrizante era una lámpara mata insectos, el “bebé” que olía a pastel era trampa, y la fragilidad existencial del protagonista se convierte, de manera genialmente irónica, en la insignificancia de una mosca. Bravo por ese aporte. Abrazos desde Venezuela.
ResponderEliminarBuenas, Raquel.
EliminarMe alegro de que se haya entendido de esa manera. En tan pocas palabras siempre dudo si conseguiré escribir lo que tengo en la cabeza.
Un saludo.
Irene
Hola, Irene. Tu nota aclaratoria no era necesaria porque se entiende perfecto que es una mosca. Y ese "darse cuenta" se da al final, como parte de ese giro del que hablas y que te salió tan bien en este relato. Muy buen trabajo. Saludos.
ResponderEliminarBuenas, Ana.
EliminarMe alegro de que se entienda sin la nota final. Aunque más que una aclaración, es un comentario, casi para mí misma, para recordar de dónde salió la inspiración de este relato.
Un saludo.
Irene
Nos movemos entre llamas y golosinas. Muy imaginativo. Es interesante ponerse en la piel de un insecto. Saludo y gracias.
ResponderEliminarBuenas, Fernando.
EliminarMe alegro de que te haya parecido interesante el punto de vista.
Un saludo.
Irene
Me encantó la analogia de una discoteca c9n una fiesta infantil. Tamboen como has camuflado la identidad del protagonista hasta la rebelacion final. Como tu tambien creo wue el final es primordial.
ResponderEliminarAbrazooo
Buenas, Gabiliante.
EliminarTuve que pensar en algún sitio con mucha gente en un espacio cerrado y eso salió. Quién sabe porqué una fiesta de cumpleaños y no un entierro.
Un saludo.
Irene
Hola Irene, pues te ha quedado una historia con ese final inesperado que buscabas. Enhorabuena.Un abrazo
ResponderEliminarBuenas, Ainhoa.
EliminarMe alegro de haber conseguido un final sorpresa. No siempre es fácil.
Un saludo.
Irene
Originalísimo, Irene. El giro final es muy bueno y hace releer el cuento.
ResponderEliminarBuenas, Marta.
EliminarMe alegro de que te haya gustado. Cuando el final te hace releer lo leído, creo que es cuando se nota que se ha conseguido el efecto esperado.
Un saludo.
Irene
Hola Irene una historia muy entretenida y esa mosca como broche final es muy buena.
ResponderEliminarTe felicito . Un abrazo
Puri
Buenas, Puri.
EliminarMe alegro de que te haya parecido entretenida y que el giro final te haya gustado.
Un saludo.
Irene
Te ha quedado genial, como esos relatos a los que soy tan aficionado de giros finales e inesperados.
ResponderEliminarLa mosca verde resulta ser la auténtica y malograda protagonista de tu relato. 250 palabras muy bien aprovechadas.
Mi abrazo.
Buenas, Francisco.
EliminarMe cuesta mucho escribir relatos tan cortos, y si no tienen un final sorpresa, no soy capaz de crear una historia que tenga algún sentido.
Me alegro de que te haya gustado.
Un saludo.
Irene
Hola Irene!
ResponderEliminarMuy buena historia con un gran giro final, aunque trágico para la protagonista! Y muy curiosa la inspiración que te llevó a tu relato! Un abrazote!
Buenas, Marifelita.
EliminarMe alegro de que te ha gustado. La pobre mosca no acaba muy bien, pero su muerte era inevitable desde el principio.
Un saludo.
Irene
¡Qué buen micro, Irene! Con la voz narrativa que le has dado a la mosca has conseguido que empatice con ella desde el principio. De hecho, al leer al final, lo que dice la persona que se queja, he sentido incluso pena por el pobre bicho. Me encantó. Felicidades. ¡Un abrazo!
ResponderEliminarBuenas, Irene.
ResponderEliminarQué original entrar en la fiesta desde los ojos de una mosca desorientada y fascinada por los olores.
Buen giro final y buen micro.
Un saludo.
Hola, Irene. Te ha quedado de maravilla. En ningún momento pensé que era la mosca hasta que nos revelas el final.
ResponderEliminarUn abrazo
¡Hola Irene! Pobre mosca.
ResponderEliminarMuy original narrarlo desde su punto de vista para desorientarnos sobre de quién se trata y lo que podría estar sucediendo.
Y muy bien solucionado a través de ese dialogo que nos desvela la identidad de quien hasta ese momento era la narradora.
Un saludo.
Hola Irene. Un muy imaginativo micro que nos trae un soberbio giro final. La idea de convertirnos en una mosca no me causa mucho placer, pero morir en un chisporroteo asqueroso... ¡¡Creo que esta noche tengo pesadillas!! 😂🤣😂 Un saludo de Marlen
ResponderEliminarHola, Irene.
ResponderEliminarA mí también me encantan los giros finales, los incluyo en muchos de mis relatos; y en alguna ocasión hasta me he atrevido con uno doble... Es quizá por ello que algo "me olía" y cuando he acabado de leer he sonreído al confirmar mis sospechas, y ahora siento que tengo que disculparme por ello...
A pesar de lo anterior, te diré que me ha encantado tu micro pues está escrito con mucho estilo y tacto y la evolución hacia el giro final es perfecta. ¡Enhorabuena, te felicito!
Te envío un fuerte abrazo.
Ja, ja, ja, Irene, ese giro no me lo esperaba. Esas moscas las odio, son enormes y dan repelús solo de ver. Qué bien planteado lo has hecho, me has atrapado.
ResponderEliminarMuchas gracias por participar y un abrazo
Hola, Irene, imaginativo y engañoso, pues nos despista la voz cantante de la verdadera identidad del personaje y del meollo del asunto, hasta que ese final sorpresivo le da otro sentido al micro, me ha parecido genial y bien contado. Un abrazo.
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