Título: El hombre bicentenario.
Título original: The Bicentennial Man.
Autor: Isaac Asimov.
Año de publicación: 1976.
Género: Cuento, ciencia ficción.
Puntuación: 8 sobre 10.
«Esta historia, que apareció por primera vez en 1976, fue mi exposición más clarividente del desarrollo de los robots. Trataba del deseo de un robot de convertirse en hombre y la forma en que realizaba este deseo, paso a paso. No tenía intención de escribir esta historia cuando la empecé, se escribió sola, y se trazó y entrelazó en la máquina de escribir. Acabó siendo la tercera de mis historias favoritas, entre todas las escritas.»
Isaac Asimov
El hombre bicentenario, merecedora de los prestigiosos premios Hugo y Nebula, fue escrita originalmente por encargo para una antología de relatos conmemorativa del bicentenario de la independencia de Estados Unidos que nunca se publicó.
Empecé esta historia sin saber de qué iba y sin haber leído la sinopsis. La comencé por la portada y por un recuerdo vago de que es una historia interesante. No me imaginé las intenciones de Andrew hasta la mitad de la historia y debo decir que me ha parecido un robot muy humano.
Estamos ante una humanidad extremadamente robotizada, donde muchas personas tienen prótesis o, incluso, llevan órganos protésicos. Y aquí empieza el gran dilema de esta obra, ¿dónde empieza un ser humano a dejar de ser un ser humano? ¿Cuánto de orgánico debe tener un robot para dejar de ser un robot?
Me ha gustado el debate que abre, aunque no creo que sea algo de lo que podamos hablar a día de hoy. Estamos muy lejos de este futuro donde los robots forman parte de la sociedad. O al menos eso creo yo.
Por otra parte, si nos centramos en Andrew y su deseo de convertirse humano, no sé si llego a entender ese deseo. ¿Por qué un robot querría ser humano? ¿Con qué fin? Como lectora me cuesta un poco esta parte, sin embargo, como escritora tiene totalmente sentido. Es la premisa de esta historia y según la Wikipedia:
En 1976, con motivo de la celebración del segundo centenario de la independencia de Estados Unidos, se encargó a varios autores que escribieran algún relato corto con el tema The Bicentennial Man, el cual podía desarrollarse libremente. Ocurre que en inglés esta expresión puede interpretarse como «el hombre del bicentenario» (la vida de la gente en Estados Unidos doscientos años después de la Declaración de Independencia) o como «el hombre bicentenario» (un hombre que llega a vivir doscientos años). Jugando con esta ambigüedad, Asimov, que fue uno de los autores que recibió dicho encargo, renunció a hacer un ensayo sociológico y, argumentando que «un hombre no podría vivir tanto tiempo», escribió un relato corto acerca de un robot que poco a poco va asimilando el mundo de los humanos hasta desear ser reconocido como uno de ellos, lo cual lo lleva a luchar por obtener su humanidad de manera legítima.
La premisa es lo que le da la estructura a este relato, un hombre no puede ser bicentenario, entonces, hagamos que no sea un hombre, pero la palabra hombre tiene que estar ahí. Pero no puede ser… Creo que puedo seguir el pensamiento de Asimov cuando lo ideó y con ello todo tiene sentido.
Es un relato fácil de leer e interesante.
Hay una adaptación a la gran pantalla producida en 1999 por Chris Columbus y protagonizada por Robin Williams. Me suena muchísimo, pero creo que nunca le llegué a ver.
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¡Un saludo!








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