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Historia del Rey Transparente. Rosa Montero. Reseña



Título: Historia del Rey Transparente.
Autora: Rosa Montero.
Género: Aventuras, fantástico.
Año de publicación: 2005.
Mi puntuación: 6,5 sobre 10.


En pleno siglo XII Europa está en guerra, aunque los campesinos no participen las contiendas, sus vidas se ven afectadas, de manera irremediable, por las luchas.
Leola es una de ellas, y para sobrevivir en un mundo de hombres y violencia, se ve obligada a vestirse con las ropas de hierro de un soldado caído. Pero un disfraz no es más que eso, y si quiere que su farsa se mantenga tendrá que aprender a comportarse como la persona que dice ser.

Leí este libro por primera vez hace catorce años y el recuerdo que tenía de él fue que me gustó mucho. En especial me acuerdo de ese regusto extraño que me dejó la historia del Rey Transparente y su intriga.
No sé si ha sido por ese buen recuerdo, o porque en los años que han pasado me han hecho cambiar, pero en esta ocasión me ha decepcionado un poco.
Me ha parecido un libro muy bien escrito, que se lee con fluidez. Sin embargo, me he sentido muy perdida, creo que tanto como Leola. No veía que la historia tuviese un objetivo, una meta a la que llegar. Los personajes no estaban ahí para conseguir nada, y se limitaban a superar los obstáculos cuando no les quedaba más remedio. Me ha dado la sensación de que no tomaban acción en la historia, tan solo reaccionaban a lo que les iba pasando.

Tampoco he llegado a conectar con ninguno de los personajes, ni con Leola, ni con Nyneve, de la que quinientas páginas más tarde sabemos casi lo mismo que al principio, un personaje plano y casi sin ninguna evolución. Leola madura, algo, sí, pero no me pareció que hubiese un cambio significativo de la muchacha que se arriesga a vestirse de hombre para sobrevivir, a la mujer en la que se termina convirtiendo.


Me llamó mucho la atención que todos los personajes que tienen algo de relevancia aparecen una segunda vez. Eso me creó un poco de confusión, pues aunque me he leído el libro en muy poco tiempo, algo más de una semana, no siempre me acordaban de quienes eran. Era un poco frustrante que se hablase de tal persona con una familiaridad tremenda, y que yo no supiese exactamente quién era. Hasta que me acordaba de la historia que las había unido a ese personaje, me sentía fuera de lugar. Luego me hacía ilusión saber lo que había pasado con él y lo disfrutaba, pero hasta ese momento…

Cuando me lo leí por primera vez recuerdo que la historia del Rey Transparente que se cuenta al final fue una de las cosas que más me fascinaron, y me dejó con toda la miel en los labios. La intriga con la que acaba me llegó de lleno, pero en esta ocasión me he quedado casi indiferente. Aunque también es posible que sea porque ya sabía el final, y el factor sorpresa se perdió por completo.

En general me ha gustado. Es fácil de leer y engancha, aunque uno no sepa hacia dónde va la historia o porqué la está leyendo. Es un libro para pasar el reto, sin muchas más pretensiones.
 

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Si quieres leer más reseñas y críticas de los libros que he ido leyendo, las tienes todas recopiladas en este enlace: Reseñas.

¡Un saludo!

 

Urbanización Las Madrigueras bajo el Roble



Este relato pertenece a la antología “二千十九. El honor de su nombre”. Actualmente está inscrita en KDP Select de Amazon, y gracias a ello todos los usuarios de Kindle Unlimited pueden leerla de forma gratuita. Esto implica exclusividad, y no está permitido que la obra se distribuya en otro formato digital que no sea Amazon, por eso, en estos momentos no se puede leer desde mi blog.

Disculpad las molestias.

Más información: Mis obras.
 
Si queréis leer la historia, os dejo el enlace: “二千十九. El honor de su nombre”.
Para adquirirlo si resides fuera de España el enlace es otro: pincha aquí.




Cuando las obligaciones nos superan, la realidad es abrumadora o las preocupaciones no nos dejan dormir, es el momento de dejarlo todo a un lado, evadirnos de lo que nos rodea y adentrarnos en un sinfín de mundos extraños que ansían ser descubiertos.

Esta recopilación de relatos está plagada de ellos. Conoceremos a un pollo ludópata, nos reiremos con las peripecias de un peluche con aires de dictador, descubriremos qué le ocurrió al mayor asesino en serie de la historia, y nos emocionaremos con un inocente chico que acaba envuelto en peligrosos negocios con la mafia japonesa. Monjas, guerreros, drogadictos famosos, niñas muy especiales o ardillas con cuernecillos.

Cuarenta relatos en los que los personajes deberán encontrar su camino, vencer sus miedos y superar los obstáculos que se les van presentado. ¿Cuántos conseguirán sus propósitos? Solo hay una manera de averiguarlo… ¿Te atreves a descubrirlo?





La propuesta que hacían era escribir un relato que contuviese las palabras sombra, baraja, dragón. Y como reto añadido, que fuese una fábula protagonizada por animales. El número de palabras debía de ser menos de 750, pero me gustó tanto la historia que no pude evitar alargarla un poco.

Desde el primer momento en el que leí la propuesta me vino a la cabeza la escena del principio: un grupo de animales vestidos con ropa jugando a las cartas. Quise hacer algunos guiños a animales célebres, como el conejo y la oruga de Alicia, la Ratita presumida o el señor Don Gato, el de la canción infantil, espero haberlo conseguido.

Es la primera vez que escribo una fábula, o lo intento. La verdad es que ha sido divertido.

Una de las características de las fábulas es que tienen una moraleja, ¿cuál pensáis que es el mensaje de esta?

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¡Un saludo!




La cueva del dragón



El chico se acercó con cuidado a la entrada de la cueva. Sabía que el dragón estaba dentro, lo escuchaba roncar desde allí, y eso fue lo que le animó a aventurarse al interior y acabar con él de una vez por todas.

El casco que llevaba era muy viejo y tenía muchas mellas, pero era mejor que nada. Tomó el escudo, que también había visto mejores épocas, y desenvainó su espada.

—Vamos, Nina —le dijo a su fiel acompañante, un rollizo corcel marrón de orejas muy grandes.

Se adentraron varios metros en la cueva. El interior olía a humedad y a quemado y solo se oían los fuertes ronquidos de su morador. En cuanto pusieron un pie en el interior el dragón gruñó con fuerza y Nina salió huyendo al instante.

—Cobarde —murmuró el chico en voz baja.

Tomó aire un par de veces y comenzó a andar despacio procurando no hacer mucho ruido. Llevaba semanas intentado acabar con el dragón y eran pocas las veces en las que podía sorprenderlo mientras dormía. Tenía que aprovechar esa oportunidad.

El animal estaba tumbado en la parte más alta de la cueva, encima de una piedra recubierta por ramas, hojas, paja y los huesos de sus últimas comidas. Respiraba con calma y cada vez que el aire salía de sus fauces, una pequeña llamita azul iluminaba la estancia.

El chico avanzó despacio, en los últimos días se había adentrado en la guarida del dragón en multitud de ocasiones y se conocía la cueva casi a la perfección. Los primeros metros estaban llenos de agujeros, que dificultaban el paso e impedían que un grupo grande avanzase en formación, tan solo se podía pasar de uno en uno y con la espalda pegada a la pared.

El ruido que el propio dragón hacía cubría sus pasos, pero no se quiso confiar. No era la primera que intentaba sorprenderlo con la guardia baja, pero hasta ese entonces solo había conseguido llegar hasta él en muy pocas ocasiones. Tenía un oído muy fino y el más leve ruido lo despertaba.

Cuando atravesó el suelo con agujeros rodeó varias rocas el doble de grandes que él y saltó un pequeño riachuelo que corría por mitad de la cueva. Al aterrizar al otro lado el escudo se le resbaló de las manos y cayó al suelo con un golpe seco. Durante unos segundos el dragón dejó de roncar y se removió inquieto dentro de su sueño. El chico temió haberlo despertado y permaneció quieto, alerta a cada uno de sus movimientos. No había ningún sitio donde esconderse. Si se despertaba en ese momento solo le quedaba correr todo lo que pudiese y escapar de allí, esperaba que de una sola pieza. Contuvo el aliento hasta que la respiración del temible dragón volvió a acompasarse.

Suspiró aliviado y avanzó de nuevo. Solo tenía que recorrer unos pocos metros para llegar a la piedra en la que estaba tumbado.

Miró a su alrededor y pensó cuál debería ser su siguiente movimiento. No era la primera vez que llegaba hasta allí, pero ninguno de sus intentos anteriores había tenido éxito. Había probado a saltar encima de él y clavarle la espada, pero sus escamas eran demasiado duras y el acero nunca podía llegar a la carne. También había intentado asfixiarlo, pero aquello fue incluso una peor idea, y estuvo varias semanas convaleciéndose de sus heridas.

Mientras pensaba en lo que podría hacer, el dragón abrió los ojos y clavó su mirada en el chico, como si supiese perfectamente que estaba allí. Se miraron con intensidad, azul contra azul, durante unos largos segundos.

—Johann —dijo el dragón en un tono de voz muy serio.

El chico no le respondió. Aún no tenía claro qué hacer, pero había llegado hasta allí y tenía que aprovechar esa oportunidad. Se armó de valor y saltó hacia él con la espada en ristre.

El dragón se levantó de un rápido movimiento y lo esquivó con facilidad.

—¿Ya estás otra vez con lo del dragón? —preguntó el dragón.
—¡Muere! —gritó el chico abalanzándose de nuevo sobre él.

Consiguió acertarle con la espada en la cabeza, pero igual que en las otras ocasiones la hoja no llegó a atravesar las duras escamas.

—La última vez mamá te castigó por intentar ahogarme, ¿es que no aprendes?

A la desesperada descargó rápidos golpes contra la cabeza y la espalda del dragón, pero eso tan solo lo hizo enfurecer más aún.

—¡Déjame tranquilo, enano! ¡Vete a jugar con Nina! Para eso te compraron el conejo —bramó el dragón.

Las aletas de la nariz del animal comenzaron a hacerse más grandes, se volvieron de un color azul oscuro y las chispas se arremolinaron a su alrededor. El chico lo vio venir, pero no tuvo tiempo de prepararse o de huir y las llamas le dieron de lleno.

El dragón había vuelto a vencerle, otra vez.



Este relato participa en el taller de "Móntame una escena" del mes de mayo, de la página Literautas.
La premisa que nos daban es que debe de suceder dentro de un lugar llamado la cueva del dragón.

¿Qué os ha parecido que era el chico? ¿Y el dragón? ¿Es de verdad un ser mitológico?
¡Contadme vuestras impresiones!

*


¡Un saludo!



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