Mostrando entradas con la etiqueta ética. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ética. Mostrar todas las entradas

Verónika decide morir. Paulo Coelho. Reseña



Título: Verónika decide morir.
Título original: Veronika decide morrer.
Autor: Paulo Coelho.
Año de publicación: 1998.
Género: Novela de psicología. Novela de autoayuda.
Puntuación: 7 sobre 10.


Veronika es una joven que tiene los mismos sueños y deseos que cualquier persona de su edad. Es guapa, cuenta con un buen trabajo y no le faltan pretendientes. Su vida transcurre sin mayores sobresaltos, sin grandes alegrías ni grandes tristezas. Pero Veronika no es feliz. Por eso, la mañana del 11 de noviembre de 1997, Veronika decide morir. Sueños y fantasías. Deseo y muerte. Locura y pasión. Veronika, en su camino hacia la muerte, descubre que cada segundo de la existencia es una opción que tomamos entre la alternativa de seguir adelante o de abandonar.



Me ha gustado como el autor explica temas tan complicados como el suicidio o la depresión. Con esta historia nos hace reflexionar sobre la cordura, lo que es normal, lo que no, y cómo la vida puede dar un giro inesperado justo cuando uno menos lo espera, en el lugar más impredecible y de una persona que, en otro momento, nunca nos hubiéramos fijado.

A pesar de que no he sido capaz de empatizar del todo con Verónika, ha sido muy interesante leer su historia y su arco de evolución. Y el final me ha gustado mucho, un halo de esperanza para una vida que parecía totalmente perdida.

*

Seguro que también te interesa:
Los renglones torcidos de Dios Eres una madre maravillosa Las cenizas de Ángela Mujeres que arden La isla de las mujeres del mar
Si quieres leer más reseñas y críticas de los libros que he ido leyendo, las tienes todas recopiladas en este enlace: Reseñas.

¡Un saludo!



La lección de August. R.J. Palacio. Reseña



Título: La lección de August.
Título original: Wonder.
Autor: R.J. Palacio.
Año de publicación: 2012.
Género: Juvenil, superación, bulliyng, drama.
Puntuación: 8 sobre 10.


Su cara lo hace distinto y él solo quiere ser uno más. Camina siempre mirando al suelo, la cabeza gacha y el flequillo tratando en vano de esconder su rostro, pero, aun así, es objeto de miradas furtivas, susurros ahogados y codazos de asombro.

August sale poco, su vida transcurre entre las acogedoras paredes de su casa, entre la compañía de su familia, su perra Daisy y las increíbles historias de La guerra de las galaxias.

Este año todo va a cambiar, porque este año va a ir, por primera vez, a la escuela.

Allí aprenderá la lección más importante de su vida, la que no se enseña en las aulas ni en los libros de texto: crecer en la adversidad, aceptarse tal como es, sonreír a los días grises y saber que, al final, siempre encontrará una mano amiga.


Al principio, por una cuestión muy personal, me costó un poco meterme en la historia. No hay ni punto de comparación con la enfermedad que sufre este niño, pero mi hijo nació con labio leporino y paladar hendido, por lo que el tema de cicatrices en la cara en los niños, y que se los desprecie o se hagan burlas por ello, me toca mucho.

Aun así, pude disfrutar bastante de su lectura, si es que la palabra disfrutar se puede utilizar en un tema como este.

Me gustó que la historia se contara desde el punto de vista de diferentes personajes. Es un recurso muy bueno para mostrarnos todos los puntos de vista y lo que sienten las personas que están cerca de niños con algún tipo de deformaciones o defectos. Hace pensar. No solo la persona que lo tiene sufre, sino aquellos que le rodean y le quieren.

El personaje de August me gustó mucho, llegué a empatizar mucho con él. Aunque el que más me llegó fue Via. No quiero hacer spoiler, pero hay un capítulo que la hace tan humana, donde se demuestra todos esos miedos e inseguridades que muchos tenemos. Me encantó.

Después de leer el libro vi que había una película. Me sorprendí mucho al ver que Julia Robert y Owen Wilson actúan en ella, aunque los veo como los actores perfectos para interpretar a esos padres tan diferentes, pero que quieren todo lo mejor para sus hijos. Aún no la he visto, pero si alguna vez tengo la oportunidad, lo haré.


Un libro muy recomendable, no solo para su público objetivo, adolescentes, sino para los adultos. Yo recibí algunos comentarios dañinos cuando mi hijo nació. Algunos no eran mal intencionados, otros eran una mirada de pena, y todo eso duele. Que lo digas sin mala fe no significa que puedas decir lo que quieras y la gente tiene que ser consciente de eso.

*

Seguro que también te interesa:
Invisible Butter Heartstopper Dónde está Anne Frank Quiero comerme tu páncreas
Si quieres leer más reseñas y críticas de los libros que he ido leyendo, las tienes todas recopiladas en este enlace: Reseñas.

¡Un saludo!



Siddhartha. Hermann Hesse. Reseña



Título: Siddhartha.
Autor: Hermann Hesse.
Año de publicación:1922.
Género: Ficción filosófica.
Mi puntuación: 7,5 sobre 10.


Esta novela, ambientada en la India tradicional, relata la vida de Siddhartha, un hombre para quien el camino de la verdad pasa por la renuncia y la comprensión de la unidad que subyace en todo lo existente. En sus páginas, el autor ofrece todas las opciones espirituales del hombre.


Es un libro bastante corto por lo que si comenzase a hablar más sobre la trama acabaría rebelando demasiado sobre él. Por lo que me limitaré a decir que es una novela compleja, con muchas ideas, pensamientos y aprendizajes que el lector debe de encontrar por sí mismo.

No es una novela sencilla, aunque su lectura no resulta demasiado pesada, pero para encontrar esas lecciones que nos quiere dar el autor no podemos quedarnos con la primera lectura superficial. Para sacarle todo el jugo a esta obra hay que leerla más de una vez, despacio, con tranquilidad y analizando cada una de las frases.


Era la primera vez que leía algo de Hermann Hesse y la verdad es que no me decepcionó, estuvo a la altura de las expectativas. Aunque hay un punto negativo que debo mencionar y es que en más de una ocasión me dio la sensación de estar leyendo el resumen de una obra mucho más larga. Como si hubiesen querido condensar una novela voluminosa en unas pocas páginas, y eso es lo que tenemos entre las manos.

Debido a su brevedad yo recomiendo su lectura, al menos una vez y si nos pica el gusanillo de la curiosidad, siempre podemos releerla y comenzar a adentrarnos en los miles de recovecos que guarda en su interior.

*
 Seguro que también te interesa:
 
El principito Tokio Blues El maravilloso mago de Oz Sin noticias de Gurb El señor de las moscas
Si quieres leer más reseñas y críticas de los libros que he ido leyendo, las tienes todas recopiladas en este enlace: Reseñas.

¡Un saludo!



Promesas de guerra

 



Siento cómo la bala se introduce en mi interior, me atraviesa la piel, desgarra los músculos y se hace un hueco en mi estómago. Escupo sangre y caigo al suelo. Mis dos hijos yacen delante de mí, inertes y con los ojos cerrados. Es el final, lo sé. Sin embargo, estoy tranquila y en paz. Satisfecha porque, al fin, conseguí justicia; el bastardo está muerto, y eso es lo único que importa.

Treinta años antes.

Me llamo Margot y todos los que me conocen afirmarían que ambición es mi segundo apellido. Acabo de terminar la universidad con las mejores notas de mi curso, he recibido el prestigioso premio Alan Turing, galardón que se otorga a personas que sobresalen en el ámbito de la informática, y hace poco empecé a trabajar en la prometedora empresa Swindler Co. Aunque no llevan mucho tiempo en el mercado, ya se han colocado dentro de las cinco compañías más importantes en la creación y desarrollo de programas de almacenamiento de recuerdos.

Los primeros meses han sido duros, nunca me gustó ser la nueva. Nadie te toma en serio y no hay nada que más odie que sentirme infravalorada. Tengo muchas ideas en la cabeza, y este tiempo sirviendo cafés es un desperdicio. Al menos he intentado aprovechar que todavía soy invisible para recopilar información sobre mis compañeros y superiores; una nunca sabe cuándo va a necesitar saber que la directora del departamento de Géfsi siente una pasión, casi enfermiza, por los Beagle. Figuritas, tazas y hasta camisetas. Cualquier superficie es buena para estampar la fotografía de uno de sus ocho perros, todos de esa raza, por supuesto. Pasar a su despacho es agobiante, pero qué le voy a hacer: yo soy más de gatos.

Por suerte, mi situación de novata ha cambiado en poco tiempo. En algo menos de seis meses he ascendido varios puestos en la empresa; he pasado de ser la chica nueva, hacedora de cafés y fotocopias, a ayudante en pequeños proyectos. Mi futuro es bastante prometedor. Aunque estoy en el área de programación básica, ya he colaborado con los siete departamentos especiales: Órasi, se encargan de desarrollar los diferentes softwares que procesan y almacenan los recuerdos relacionados con el sentido de la vista; Afí, los del tacto; Géfsi, encargados del gusto; Ósfrisi, desarrollan los programas que tienen que ver con el olfato; Akoí, del oído; Synaisthima, los responsables del departamento que maneja las emociones y Sképsi, los que intentan crear un programa que sea capaz de guardar los pensamientos, de momento sin mucho éxito.

Desde que nos implantaron los nuevos microchips y somos capaces de recordar todo aquello que leemos, la sociedad ha cambiado enormemente; la gente con buena memoria ha perdido su ventaja. Ahora se valoran otras cosas, como saber solucionar problemas, ser habilidoso con las manos o tener talento para la programación. Y aunque está mal que yo lo diga, tengo una facilidad portentosa para todas ellas.

—¿Dices que el viernes viste a Margot cenando con el subdirector de Sképsi?

—Sí, y parecían muy acaramelados.

—Yo la vi el sábado con la ayudante de Afí.

—Vaya una guarra.

Esas son las conversaciones más escuchadas en la empresa tras el fin de semana. No me importa lo que piensen de mí, al fin y al cabo, nadie especificó en qué ámbito se debía ser bueno con las manos. Y si es lo que necesito hacer para ascender… a nadie le sienta mal un revolcón, sobre todo si es sin compromiso. Al menos eso era lo que pensaba hasta hace unos minutos, tras despertarme por segundo día consecutivo al lado de Maximiliam Swindler, el jefe de la empresa.

Siempre me pareció un hombre muy atractivo; bien entrado en la treintena, con algunas canas que le dan un toque de lo más sexy y una sonrisa provocativa. Me tuvo en el primer guiño y me enamoré de él en el tercer orgasmo. Aunque lleva casado más de seis años nadie sabe mucho sobre su mujer, solo que viene de una familia muy adinerada. Se cree que fue un matrimonio por conveniencia, pero nadie habla al respecto, de eso, de que no tengan descendencia, ni de sus escarceos amorosos; todos queremos mantener nuestro trabajo.

—¿Qué hora es? —pregunta con voz ronca, desperezándose.

La sábana solo le cubre hasta la cintura, y no puedo evitar perderme en las definidas líneas de su pecho. ¡Sagrados arduinos! ¿Cómo se puede tener un cuerpo tan increíble?

—Poco más de las siete —contesto, intentando controlar mis ganas de saltar sobre él.

—Perfecto, la reunión es a las diez. Aún tengo tiempo para devorarte —dice seductoramente apretándome con fuerza contra él. Respondo a sus besos con tanto ímpetu que le hago reír—. ¿No tuviste suficiente con la sesión de anoche? —me pregunta mientras baja las manos por mis caderas.

—Nunca tendré suficiente de ti —respondo soltando un largo suspiro de placer cuando se cuela entre mis piernas.

Él también tiene unas dotes innatas con las manos. El octavo, noveno y décimo orgasmo llegan. Cuando acabamos me deja derrengada en la cama.

—No te vistas con algo muy provocativo, no quiero que nadie piense que te ofrezco el puesto por algo más que por tu talento con los ordenadores —dice mientras se levanta de la cama y se viste. Asiento con la cabeza sin poderme mover; el cuerpo entero me tiembla y todavía no soy capaz de coordinar. Me dedica una de sus seductoras sonrisas y me da un beso en la frente antes de marcharse—. No tardes mucho en levantarte o llegarás tarde.

Lo oigo salir de la habitación y cuando la puerta del piso se cierra sonrío como una adolescente.

—Tengo que hacerlo mío —susurro para mí misma.

No importa que esté casado, es un partido demasiado bueno para dejarlo pasar. El mejor amante que he tenido hasta la fecha, con dinero y posición; con él a mi lado puedo llegar a lo más alto. Nos conocemos desde hace muy pocas semanas, y ya ha influenciado en mi vida laboral. Es un hombre de negocios que sabe separar lo personal del trabajo; ha visto más allá de mis atractivos físicos y quiere que forme parte de un ambicioso proyecto que va a poner en marcha hoy mismo.

—No te voy a decir qué es. No tendré ninguna preferencia contigo porque nos acostemos —me dijo hace dos noches, cuando me informó sobre la reunión—. Eso sí, como no hagas bien tu trabajo me veré obligado a castigarte.

—¿Y qué tienes pensado hacer para que me porte bien? —pregunté con voz melosa.

—Creo que unos azotes no te vendrían mal —respondió agarrándome con fuerza del trasero.

—Eso es un doble rasero en toda regla, señor Swindler.

—Culpable —contestó sin una pizca de vergüenza antes de lanzarse sobre mi cuello.

Me pierdo en los recuerdos de las últimas noches con él y llego al trabajo justo cuando la reunión está a punto de comenzar. Me siento en la única silla que queda libre intentando pasar lo más desapercibida posible y evito mirar a Maximiliam, que sonríe de medio lado cuando me ve entrar, aunque no dice nada que delate mi tardanza. Las otras sillas están ocupadas por miembros de los diferentes departamentos. Somos treinta y sus caras de confusión me dicen que ninguno de ellos sabe qué hacemos aquí. Maximiliam carraspea para llamar nuestra atención, se levanta y, abotonándose la chaqueta del traje, comienza a hablar:

—Llevo trabajando desde hace tantos meses en este proyecto que casi no me creo que vayamos a ponerlo en marcha. —Enciende el proyector holográfico y nos mira, entusiasmado, con una sonrisa en el rostro—. Bienvenidos al proyecto «Alfa y Omega».

Sonrío al verlo tan emocionado. Más que el jefe de una importante empresa parece un niño pequeño el día de su cumpleaños.

—Gracias a los avances que han realizado en el departamento de desarrollo hemos logrado crear los primeros ordenadores con tecnología 20G; hay cinco disponibles, y serán los que utilizaremos. —El proyector holográfico comienza a funcionar y Maximiliam va explicando paso a paso en qué consistirá nuestro trabajo—. Los siete departamentos especiales llevan años recabando información sobre el guardado y procesamiento de los sentidos, emociones y pensamientos. Este proyecto utilizará esos datos y creará recuerdos 7D que se almacenarán en un nuevo microchip con tecnología 20G.

Los murmullos de asombro no tardan en llegar. Sin duda es un proyecto muy ambicioso. Ninguna empresa se ha atrevido a ir tan lejos; el almacenaje todavía no es perfecto, en especial con los pensamientos. Si conseguimos ponerlo en marcha revolucionaremos el mercado mundial.

Expone su idea con una pasión y convicción aplastantes. Cuando acaba todos asentimos, entusiasmados por empezar a trabajar. Lo miro sonreír ante los aplausos y, aunque no es nada mío, al menos no de manera oficial, no puedo evitar sentirme orgullosa de él.

—Os he elegido personalmente a vosotros porque considero que tenéis un talento excepcional. Sois la élite de la empresa y estoy seguro de que lograréis cumplir con las expectativas.

Se despide de cada uno de los miembros del nuevo equipo con un apretón de manos. Me quedo rezagada y espero a que todos hayan salido para acercarme a él.

—Gracias por confiar en mí.

—No me las des, te has ganado el puesto con tu trabajo.

—Espero no defraudarte —susurro con timidez.

—No lo harás —responde rozándome la barbilla con cariño durante unos segundos.

Rebelión en la granja. George Orwell. Reseña



Título: Rebelión en la granja.
Título original: Animal Farm.
Autor: George Orwell.
Género: Novela satírica y fábula.
Año de publicación: 1945.
Mi puntuación: 10 sobre 10.

Los animales de la Granja Manor se sublevan ante los humanos y echan al señor Jones proclamándose los dueños del lugar. Los cerdos Napoleón y Snowball surgen como los líderes de la rebelión e instauran una serie de mandamientos que todos los animales deben seguir:
1- Todo lo que camina sobre dos pies es un enemigo.
2- Todo lo que camina sobre cuatro patas, o tenga alas, es un amigo.
3- Ningún animal usará ropa.
4- Ningún animal dormirá en una cama.
5- Ningún animal beberá alcohol.
6- Ningún animal matará a otro animal.
7- Todos los animales son iguales.
Sin embargo, con el paso de los días las ansias de poder de Napoleón se van corrompiendo. Y lo que comenzó siendo una democracia, acaba convirtiéndose en una dura dictadura.

Este libro es una sátira al gobierno comunista de Stalin, aunque en ella se ven reflejados todos los gobiernos totalitarios. El libro tiene un tono divertido, algunas veces hasta gracioso, y eso contrasta muchísimo con los brutales y despiadados hechos que van ocurriendo. Es una llamada de atención ante la corrupción que genera el poder y la manipulación que un gobernante puede llegar a ejercer sobre su pueblo en su propio beneficio.

A lo largo de los siglos hemos visto como esta historia se repetía una y otra vez. Parece que el ser humano no aprende de sus errores y está destinado a repetirlos.

No me gusta la política, y siempre huyo de las conversaciones cuando esta empieza a ser el tema principal, pero este libro me gustó mucho. El tono desenfadado que tiene engancha desde el principio, y todo lo que va ocurriendo nos hace llevarnos las manos a la cabeza y negar con ahínco. ¿¡Cómo pueden ser tan crédulos!?, pensé exasperada en algunos momentos.


La forma en la que Napoleón manipula al resto de los animales me parece muy inteligente, y ahí se demuestra el poder que tiene la lectura en una sociedad. Un pueblo inculto es un pueblo fácil de engañar.

Sin duda, el culmen llega con el final del último mandamiento:
«Todos los animales son iguales, pero unos son más iguales que otros».

Lo dice todo, no tengo nada más que añadir a eso.

Una lectura muy recomendada para todas las edades. Creo que hasta los niños pueden entender el mensaje que se lanza, pues este se dice alto y claro en todas las acciones de los personajes.


*

Seguro que también te interesa:


Si quieres leer más reseñas y críticas de los libros que he ido leyendo, las tienes todas recopiladas en este enlace: Reseñas.

¡Un saludo!


Born to make history



Introduzco un mechón de su cabello dentro del gorro y le ajusto las gafas de buceo. Ella me mira con una sonrisa y le beso en la frente, orgullosa, de todo lo que ha conseguido.

No ha tenido una vida fácil. Desde que me enteré de que me había quedado embarazada, los problemas vinieron uno detrás de otro. Fueron treinta y cuatro semanas difíciles. Nació con más de un mes de antelación, y desde que dio el primer aliento, los médicos me dijeron que mi precioso bebé no sería como los demás; y ahora, dos décadas más tarde, les doy toda la razón.

Tardó tres años en aprender a andar y diez a leer. Ya es toda una mujer, pero escribe como un niño de primaria, y su vocabulario no es mucho mayor.

Desde que era pequeña la gente nos miraba con pena: «madre soltera y con esa carga, pobre mujer», pensaban, lo veía en sus miradas. Mas lo que nadie sabía era que mi preciosa niña había desarrollado mi afición por la natación hasta convertirla en su pasión. La piscina se volvió su segunda casa, y todas las dificultades que tenía fuera del agua, quedaban olvidadas.

Cuando cumplió quince años la inscribí en el club de natación de nuestra ciudad. Aún recuerdo las miradas que le dedicaron el primer día; había de dos tipos: compasión y menosprecio. Y en los labios de más de uno se adivinaron las palabras “tonta” y “retrasada”, pero ella no se dejó amedrentar. Se metió en el agua e hizo lo que mejor sabía hacer: nadar. Los dejó a todos atrás. Nunca me había sentido tan orgullosa de ella como en ese momento; en el que calló bocas sin decir nada, sin agresividad o arrogancia. Y en unos meses se ganó el respeto y admiración de sus compañeros.

La alegría y el tesón siempre han sido su insignia. En poco tiempo dejó de tener rivales dentro de nuestra ciudad, ganó todos los torneos a los que se presentó, y la estantería en la que colocábamos las medallas y los trofeos que conseguía pronto se quedó pequeña.

Poco después de que cumpliese los dieciocho años le propuse inscribirla para participar en los Juegos Paraolímpicos, pero ella siempre negaba con la cabeza.

—No. Yo arriba —decía señalándose con un dedo.

De eso ya han pasado unos años, y ahora, al verla avanzar hacia la piscina, vuelvo a sentirme tremendamente orgullosa de ella y de lo que ha logrado. Está nerviosa; lo sé por ese temblor en su labio inferior y por cómo se retuerce los dedos. Me sonríe antes de subirse a la plataforma de salida, y cuando la carrera comienza, la satisfacción de ver a mi hija competir entre las más grandes me inunda.

Lo ha conseguido gracias a su constancia, fuerza de voluntad y dedicación y, aunque las dos sabemos que no va a ganar, no nos importa. Solo unos pocos creyeron en ella, sin embargo, nunca se rindió; a pesar de muchos y para sorpresa de casi todos. Y aquí estamos, en la competición más prestigiosa y deseada, en lo más alto, donde ella quería estar, adonde aspiraba llegar: es la primera persona con discapacidad en participar en unos Juegos Olímpicos, y solo con eso, ya ha hecho historia.



Hace mucho tiempo que tenía en la cabeza la idea de escribir un relato en el que una persona con algún tipo de discapacidad participase en unos Juegos Olímpicos. Se quedó en la lista de espera hasta que vi una serie que me la trajo de nuevo a la cabeza. Aunque más que la serie, fue la canción del inicio y la idea que se formó en mi cabeza, History Maker.



Me llamó muchísimo la atención esta frase, We were born to make history, y empecé a madurar el relato de mi personaje con discapacidad. Me parecía la frase perfecta para ello.

En mi día a día yo trabajo con personas con algún tipo de discapacidad, conozco los problemas a los que se enfrentan y los obstáculos que tienen que superar para lograr hacer cosas que al resto de la población nos resultan sencillas. Por eso quise enlazar esta canción, con su letra y todo su significado, con esta historia. Como mi pequeño homenaje a todas esas personas que tienen una vida difícil, pero a pesar de ello, no se rinden.

*

Seguro que también te interesa:
Si quieres leer más textos originales escritos por la autora de este blog, puedes encontrarlos todos en este enlace: Relatos.

¡Un saludo!



Enmendar errores


Este relato pertenece a la antología “二千十九. El honor de su nombre”. Actualmente está inscrita en KDP Select de Amazon, y gracias a ello todos los usuarios de Kindle Unlimited pueden leerla de forma gratuita. Esto implica exclusividad, y no está permitido que la obra se distribuya en otro formato digital que no sea Amazon, por eso, en estos momentos no se puede leer desde mi blog.

Disculpad las molestias.

Más información: Mis obras.
 
Si queréis leer la historia, os dejo el enlace: “二千十九. El honor de su nombre”.
Para adquirirlo si resides fuera de España el enlace es otro: pincha aquí.




Cuando las obligaciones nos superan, la realidad es abrumadora o las preocupaciones no nos dejan dormir, es el momento de dejarlo todo a un lado, evadirnos de lo que nos rodea y adentrarnos en un sinfín de mundos extraños que ansían ser descubiertos.

Esta recopilación de relatos está plagada de ellos. Conoceremos a un pollo ludópata, nos reiremos con las peripecias de un peluche con aires de dictador, descubriremos qué le ocurrió al mayor asesino en serie de la historia, y nos emocionaremos con un inocente chico que acaba envuelto en peligrosos negocios con la mafia japonesa. Monjas, guerreros, drogadictos famosos, niñas muy especiales o ardillas con cuernecillos.

Cuarenta relatos en los que los personajes deberán encontrar su camino, vencer sus miedos y superar los obstáculos que se les van presentado. ¿Cuántos conseguirán sus propósitos? Solo hay una manera de averiguarlo… ¿Te atreves a descubrirlo?



Este pequeño relato lo escribí inspirándome en otro microrrelato de una cuenta de instagram que me encanta: lahescritora. La historia en cuestión es Confesiones.Te animo a que lo busques y lo leas, no tiene desperdicio. Me encantan los giros que hay en la gran mayoría de los textos que escribe, uno nunca sabe lo que está leyendo hasta que no llega al final, y todo cambia.

No suelo escribir microrrelatos, pero esa historia en particular me gustó mucho, y me intrigó saber cómo acabaría, así que decidí darle yo misma un final.

Espero que te haya gustado.

*


Seguro que también te interesa:
Si quieres leer más textos originales escritos por la autora de este blog, puedes encontrarlos todos en este enlace: Relatos.

¡Un saludo!


Su judía blanca


Está sentada en el baño con la lencería de seda por los tobillos y las manos temblorosas. Se lleva los dedos a la boca y se muerde las uñas con la perfecta manicura francesa recién hecha. La espera se le está haciendo eterna. Tiene la mirada clavada en el pequeño test de embarazo y sus ojos van y vienen de la ventanita en la que tiene que salir el resultado, a las dos marcas laterales en las que se indica su significado.

—Una raya, por favor, que sea una raya —suplica en voz baja.

Hace muchos años que se concienció de que nunca sería madre. Por aquel entonces estaba casada, sin embargo, por más que su marido y ella lo intentaron, nunca consiguió quedarse embarazada.

—Ninguno de los dos tiene problemas —les decían los médicos—. Será la presión y el estrés. Cuando se relaje y deje de darle vueltas, cuando menos se lo espere, pasará.

Pero nunca ocurrió, y ella se hartó de intentarlo. La frustración le pudo y la situación les superó. Su marido y ella se divorciaron hace más de diez años y, desde que firmaron la separación de mutuo acuerdo, no ha vuelto a saber nada más de él.

A partir de ese día se concentró en su carrera profesional. Ascendió con rapidez hasta llegar a donde se encuentra ahora: es miembro asociado de la empresa principal y directora de treinta filiales ubicadas a lo largo de todo el mundo. Rehizo su vida, y en ella no hay cabida para un bebé.

El resultado comienza a hacerse visible, las manos le tiemblan con violencia, y el test se le cae al suelo cuando las dos rayas aparecen. Se queda paralizada durante unos segundos, mientras su cabeza procesa lo que eso significa.

—No puede ser —murmura.

Sin embargo, las dos rayas se ven con claridad y el retraso de más de tres semanas que tiene no dejan lugar a dudas.

Se levanta del baño, toma su móvil y le echa un vistazo a la agenda. Está llena de reuniones, desayunos, almuerzos y citas ineludibles. Dentro de dos días tiene que viajar a China para dirigir la inauguración de la nueva sede de la compañía, proyecto en el que lleva trabajando desde hace más de un año. Pasará las siguientes tres semanas allí, y es probable que en los meses venideros tenga que regresar varias veces más. No tiene tiempo para un bebé. No a sus cuarenta y dos años. No cuando hace tanto tiempo que la idea de ser madre desapareció por completo de su mente.

Llama a la consulta de su ginecóloga y pide una cita urgente.

—Costará el doble de lo normal —le responde la recepcionista.

—No importa. Tiene que ser hoy. —No puede dejarlo pasar más días. Cuanto antes solucione el problema, mejor.

 

Abre el cajón del armario para coger los guantes de cachemira, y cuando los tiene en la mano sus ojos se fijan en los pequeños patucos de lana que llevan guardados allí desde hace años. Los dedos le tiemblan al cogerlos, y los mira con nostalgia. Aún recuerda la sincera sonrisa de su madre el día en el que se los regaló.

—Seréis unos padres maravillosos —les dijo. Sin embargo, su deseo de ser abuela nunca se llegó a cumplir.

Se lleva los patucos a la nariz, no sabe exactamente con qué fin, pero su olor no es el esperado. Le desagrada: huelen a lana vieja y desgastada. Los deja de nuevo dentro del cajón, pues es incapaz de tirarlos, y se marcha a la consulta.

 

—¿Ves esta cosita de aquí? ¿Esta mancha blanca?

—Sí —responde sin estar muy segura de distinguir lo que la mujer le muestra.

—Pues eso es tu bebé.

Durante un largo minuto mira la imagen con incredulidad sin saber qué hacer a continuación. Antes de haber visto con sus propios ojos cómo dentro de ella crecía un ser vivo, tenía las ideas muy claras. Aborto. Seguro. Pero la ginecóloga había insistido en hacerle una ecografía para asegurarse de que estaba embarazada. Y ahora, al ver esa mancha, esa judía blanca, su judía blanca, las dudas le llegan con fuerza.

—Mi bebé —dice colocando las manos sobre su vientre.

La ginecóloga le sonríe con cariño y le tiende una copia de la imagen. Ella la coge, sus manos tiemblan de nuevo, están heladas, y una lágrima se escapa de sus ojos, aunque no se sabe si es de tristeza o de emoción.

—¿Ponemos la cita para interrumpir el embarazo mañana, o nos vemos dentro de cinco semanas?



Y ahora la pregunta esperada: ¿qué pensáis que hace la protagonista? ¿Se queda con el bebé? ¿Aborta?
En mi cabeza no lo tengo del todo claro, las dos ideas me parecen plausibles. Aunque creo que al final no aborta y tiene el bebé. Del padre no se sabe nada, ni se sabrá.

La premisa de este relato era que tuviese un detonante claro, y ¿qué giro puede poner la vida más patas arriba que un bebé?

Espero que os haya gustado.
*


Seguro que también te interesa:
Si quieres leer más textos originales escritos por la autora de este blog, puedes encontrarlos todos en este enlace: Relatos.

Un saludo.


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...